miércoles, 12 de marzo de 2014

LA ÓPERA: SU NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN

La ópera es una obra teatral que tiene como característica principal el canto. En ese sentido, todo el libreto y sus diálogos deben ser cantados aunque admite textos hablados en ocasiones. Los cantantes son acompañados por una orquesta que embelesa con la música. La ópera está relacionada con otros géneros teatrales como la opereta, el musical y la zarzuela.


La ópera nació en Italia a finales del siglo XVI. Podría ser una evolución de los madrigales italianos, que consistían en escenas con diálogo acompañadas con música. Cuando nació, la ópera se consideraba principalmente como una forma literaria, siendo la música sólo una añadidura. Los compositores del ejército  comenzaron a buscar un lenguaje musical que expresara apropiadamente los textos que acompañaban. Además, los músicos asociados con estudiosos deseaban revivir el drama de la Antigua Grecia y su estilo musical. La ópera se hizo muy popular en Italia, especialmente en Venecia y Roma. A fines del siglo XVII surgió la ópera napolitana que con una música melodiosa y entretenida logró expandirse por casi toda Europa en el siglo XVIII. El éxito de la ópera se debe a que las personas estaban acostumbradas a oír música religiosa y especialmente en latín. La ópera trajo nuevos temas cotidianos como el amor, temas sociales, temas cómicos y satíricos en el caso de la ópera cómica y bufona. Hoy, todavía hay muchos que disfrutan de las óperas, pero se ha visto una disminución del público debido a que hay in interés mayor en las corrientes más modernas.
La ópera contiene elementos del teatro, como la escenografía, vestuario, maquillaje y actuación del libreto, que como se mencionó anteriormente, en lugar de hablarse, se canta. Además, las actuaciones tienen un acompañamiento instrumental, que a veces es una orquesta completa, logrando que los sentimientos que se quieren expresar sean más intensos. Los cantantes líricos destacan por sus voces y según sus registros están clasificados desde el sonido más agudo al más grave, como: sopranos, mezzosopranos y contraltos, en mujeres, y tenores, barítonos y bajos, en hombres.

Cantantes
Las primeras representaciones operísticas fueron demasiado infrecuentes como para que los cantantes pudieran vivir exclusivamente del estilo, pero con el nacimiento de la ópera comercial a mediados del siglo XVII, comenzaron a surgir intérpretes profesionales.
El rol principal de héroe masculino era usualmente confiado a un castrato, y ya en el siglo XVIII, cuando la ópera italiana se presentaba en toda Europa, los castratos principales, que poseían un extraordinario virtuosismo vocal, tales como Senesino y Farinelli, se convirtieron en estrellas internacionales.
La carrera de la primera gran estrella femenina (o prima donna), Anna Renzi, data de mediados del siglo XVII. En el siglo XVIII, un número de sopranos italianas ganaron renombre mundial y frecuentemente se enredaban en feroces rivalidades, tal el caso de Faustina Bordoni y Francesca Cuzzoni, quienes comenzaron una pelea a golpes durante una representación de una ópera de Handel.
Los franceses no gustaban de los “castrati”, preferían que sus héroes fueran interpretados por un haute-contre (tenor alto), de los cuales Joseph Legros fue un ejemplo destacado.5
En el siglo XIX hubo una figura femenina de gran éxito comercial para los parámetros de la época, María Malibrán, para quién algunos compositores reconocidos como Félix Mendelssohn realizaron piezas. Contaba con una amplio registro de casi 3 octavas.
El siglo XX se inicia de la mano del que muchos consideran el mayor tenor y del cual se cuenta con registros fonográficos, el italiano Enrico Caruso, quien triunfó en los principales teatros de ópera en Europa, así como en Nueva York y Buenos Aires y fue el primer artista en vender 1 millón de copias de una grabación en disco.

Otra figura importante fue la cantante conocida artísticamente como Maria Callas, cuya fama trascendió el ámbito musical al mundo de la política y la farándula. Más voces femeninas importantes de la segunda mitad del siglo XX son la cantante sueca Birgit Nilsson, Renée Fleming, la estadounidense Jessye Norman, Joan Sutherland, Montserrat Caballé, Victoria de los Ángeles, Renata Tebaldi, la búlgara Ghena Dimitrova, Kiri Te Kanawa (quién canto en la boda del Príncipe Carlos con la Princesa Diana y se calcula que dicha presentación fue vista por 600 millones de espectadores por televisión), Cecilia Bartoli, Katheleen Battle, Angela Gheorghiu, Diana Damrau, Natalie Dessay y Anna Netrebko.

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